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Por Roberto
Hofer
Hace dos años que partió
en Tierra del Fuego, última frontera de los bosques subantárticos,
el proyecto de Sistemas de Información Geográfica para la
Conservación de los Bosques del Fin del Mundo (Sig Gondwana).
Este verano, al igual que el año pasado, un grupo de voluntarios
chilenos y extranjeros continuará investigaciones a través
de una segunda campaña en Tierra del Fuego, buscando corroborar
en terreno el trabajo computacional hecho a partir de datos satelitales.
Nelson Sánchez, coordinador del proyecto, señaló
que se busca hacer un inventario forestal, fundamentalmente de los bosques
templados de la Patagonia. Para ello, en Tierra del Fuego han iniciado
su búsqueda de los puntos claves para la conservación de
bosques y la búsqueda de lugares atractivos desde el punto de vista
de la conservación, lo que permitirá el desarrollo de actividades
de ecoturismo.
Contabilizar lo existente en los
más australes territorios del proyecto Sig Gondwana ayudará
a proponer los necesarios proyectos de conservación, con un análisis
científico detallado. En tres años se espera tener el inventario
total de la isla, identificando los puntos claves para la conservación.
La experiencia está motivada por la existencia hace unos 450 millones
de años de un gran continente, Gondwana, que estuvo formado por Australia,
Nueva Zelanda, islas como Nueva Caledonia y Fiji, India, Sudáfrica,
la Antártida y Sudamérica. Allí estuvieron los primeros
bosques templados del mundo.
Historia
La gestora del proyecto Sig Gondwana fue la visionaria ambientalista estadounidense
Tracy Katelman. Ella obtuvo los fondos para adquirir los equipos y los
sofisticados programas, entregó becas para que un grupo de chilenos
se entrenara en el programa Gis (en California) e hizo convenios con diferentes
organizaciones ciudadanas locales, entre ellas Fide XII y la Corporación
Iddea.
En Punta Arenas se instaló la unidad operativa en las dependencias
que ocupa el ingeniero Bedrich Magas, profesor de Ingeniería Eléctrica
y Computación de la Umag. Allí trabaja Sánchez, ingeniero
en Prevención de Riesgos y Medio Ambiente, uno de los chilenos
que asistió al entrenamiento de Esri, Instituto de Investigación
en Ciencias Ambientales, en el Software Arcview 3D, de imagen satelital
y análisis de datos. También fueron a Estados Unidos Andrés
Moreira, de Santiago, y Alejandro Oyaneder, de Punta Arenas.
En terreno
"Básicamente nos hemos agarrado de los bosques del género
notofagus, cuyos fósiles incluso es posible encontrar en isla Rey
Jorge o en otras de las Shetland, continente antártico", resalta
Sánchez. Estos mismos es posible localizarlos en la Patagonia argentina,
en Tasmania o en la India.
En terreno se trabaja con voluntarios y las platas que reciben les permiten
sustentar el arriendo de vehículos y alojamientos. Para esta etapa
contarán con cinco voluntarios, entre ellos Sofía Anderson,
estudiante de último año de arquitectura del paisaje en
Estocolmo, Suecia. Y Bruce Willet, ingeniero ambiental experto en tóxicos,
con un master en Energía Ambiental, y antiguo activista ecológico
en Estados Unidos. Tiene 10 años de experiencia en sistemas de
información geográfica (mapas con datos).
Actualmente, Willet procesa los datos colectados el verano pasado, así
como aquéllos provenientes de otros sistemas de información
geográfica. De esta manera, van validando la información
y verificando los errores. Para ello cuentan con el software rector de
cartografía, creado por Esri, en el que capacitan a los voluntarios
en sistemas de información geográfica.
El financiamiento lo administran dos fundaciones en Estados Unidos: Anciente
Forest International y The Ecology Center.
La primera campaña los aproximó a los bosques de Tierra
del Fuego cercanos a los lagos Blanco, Deseado y Despreciado.
Una hoja de datos les aporta la estructura del bosque (renoval o anciano),
si es abierto o cerrado, con pradera, su cantidad, concentración
y altura.
Disturbios
El avance de la tecnología satelital permite obtener mapas que
van mucho más allá que las fotos aéreas, como la
temperatura del agua o gráficos de velocidad de crecimiento de
las especies.
El grupo Sig Gondwana trabaja en forma coordinada con la Intendencia de
Magallanes, Conaf, Ciren, Sag y todos los organismos del Estado para tener
un conocimiento más cabal de Tierra del Fuego.
El inventario en terreno desarrollado el verano, para validar la información
satelital, se focalizó mediante "parcelas" con muestras
estadísticas para saber qué disturbios o perturbaciones
hay en la isla: tanto provocados por el ser humano, como naturales a través
de incendios o pastoreo de ganado. Según Sánchez, los mayores
efectos se dieron en la perturbación con guanacos, muchos árboles
caídos en pendientes por el viento y también perturbaciones
de tipo oceánico. Entre los problemas con animales, por cierto
que también figuran los castores.
En cuanto a las tierras de Forestal Savia (ex Trillium), al constatar
la tala realizada el año pasado y la construcción de numerosos
caminos interiores, Willet señala que "están rompiendo
los bosques".
Preocupación.
Willet se muestra muy preocupado por el nuevo camino Vicuña-Yendegaia,
donde el gobierno espera proyectar el turismo y ya completa un avance
de 18 kilómetros, casi hasta lago Deseado.
Para Sánchez, debería haber alguna medición del daño:
"no sabemos qué va a pasar ahí en términos de
lo que nos interesa, que es un poco proteger los bosques o por lo menos
que haya una tala controlada". Añade que en algunos lugares
el daño es muy grande y se trata de un terreno frágil donde
se emplean explosivos.
Respecto a la Forestal Savia (ex Trillium), Willet manifiesta que en las
estancias vecinas de Argentina están trabajando en nuevos proyectos
de talar los bosques: "entonces necesitamos saber qué van
a hacer los otros antes, no sé si es malo o es bueno".
Destacaron que en Estados Unidos la agrupación está reuniendo
recursos para comprar las tierras de la forestal, con la idea de reunir
todas las áreas del antiguo continente para la recreación
y el ecoturismo.
Por de pronto, este inventario proyectado de toda Tierra del Fuego permitirá
saber cuánto cortar sin poner en peligro el recurso, al mismo tiempo
que permitirá un ordenamiento territorial.
Para Sofía Anderson -quien fue reclutada en Torres del Paine- calificó
el proyecto de muy interesante en lo profesional y personal. Ello, al
permitir conservar los árboles por sí mismos y también
para la humanidad. En su caso, "necesito mirar la vegetación,
combinación de especies, vistas, accesos de este lugar. Son muchas
cosas que son muy importantes para crear un lugar muy bueno para la recreación".
Los detalles del proyecto Sig
Gondwana también pueden ser consultados en la página Web:
www.n2.net/bdwillet/gondgis.htm
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Bruce
Willet,
ingeniero
ambiental,
y Sofía Anderson,
estudiante de último
año de arquitectura
del paisaje en Estocolmo,
aportan su experiencia
a la recolección de datos.
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